100 Consejos para aprobar con nota

Amelia Martínez
Estudiantes explicándose un tema

Estudiar más horas no es lo mismo que estudiar mejor. La ciencia del aprendizaje lleva décadas investigando qué técnicas ayudan de verdad a recordar y entender, y cuáles simplemente nos hacen sentir que estamos aprendiendo.

Aquí tienes 100 consejos prácticos para estudiar mejor, muchos de ellos basados en investigaciones sobre aprendizaje, memoria, sueño y concentración.

Cinco datos que te van a sorprender

  • Releer y subrayar no suelen ser suficientes. Una importante revisión de estudios sobre técnicas de aprendizaje concluyó que releer y subrayar tienen una utilidad limitada cuando se usan solos. Técnicas como intentar recordar sin mirar suelen ser más eficaces.
  • Ponerte a prueba puede ayudarte más que volver a leer. En un conocido experimento, los estudiantes que practicaron intentando recordar lo aprendido conservaron bastante más información una semana después que quienes simplemente volvieron a estudiar el texto.
  • Mezclar diferentes tipos de ejercicios puede mejorar mucho el aprendizaje. En un estudio de matemáticas, los alumnos que practicaron mezclando distintos tipos de problemas obtuvieron mejores resultados en el examen que quienes practicaron cada tipo por separado.
  • El móvil puede convertirse en una distracción incluso cuando no lo estás usando. Algunos estudios han encontrado que tenerlo cerca puede perjudicar la concentración, aunque investigaciones posteriores no siempre han encontrado el mismo efecto. Si sabes que te distrae, lo más sencillo es dejarlo fuera de tu alcance.
  • Usar una IA para que haga los ejercicios por ti puede perjudicar tu aprendizaje. En un experimento con estudiantes de secundaria que practicaban matemáticas, quienes utilizaron una IA sin apenas restricciones para resolver ejercicios rindieron peor después, cuando tuvieron que enfrentarse al examen sin ayuda. El problema no es usar IA, sino dejar que piense en tu lugar.

Antes de empezar: algunos mitos que debes olvidar

  • "Soy visual" o "soy auditivo". No hay buenas pruebas de que aprendas mejor si estudias únicamente según un supuesto "estilo de aprendizaje". Dependiendo de lo que estés estudiando, puede ayudarte combinar explicaciones, imágenes, ejemplos, ejercicios y práctica.
  • "Si lo leo muchas veces, me lo sé." Releer hace que el texto te resulte familiar, pero reconocer algo no significa que seas capaz de explicarlo sin mirar.
  • "Me lo estudio todo la noche antes." Un atracón de estudio puede ayudarte a recordar cosas durante poco tiempo, pero repartir el estudio entre varios días suele favorecer una memoria más duradera.
  • "Si me cuesta, es que estoy estudiando mal." No necesariamente. Intentar recordar una respuesta, resolver un problema o explicar algo sin mirar puede resultar difícil precisamente porque estás obligando a tu cerebro a trabajar.

Las técnicas que más funcionan

  1. Ponte a prueba. Cierra el libro e intenta explicar el tema, responder preguntas o hacer un esquema de memoria. Comprobar qué recuerdas suele ser más útil que limitarte a releer.
  2. Intenta recordar antes de mirar. Haz el esfuerzo de buscar la respuesta en tu memoria aunque no estés seguro. Después comprueba qué estaba bien y qué necesitas corregir.
  3. Reparte el estudio entre varios días. En general, varias sesiones separadas en el tiempo ayudan a recordar durante más tiempo que intentar aprenderlo todo de una sola vez.
  4. Deja tiempo entre los repasos. Puedes volver a un tema al día siguiente, unos días después, a la semana y más adelante. No existe un calendario perfecto para todo el mundo: lo importante es no concentrar todos los repasos el mismo día.
  5. Mezcla distintos tipos de ejercicios. En vez de hacer diez problemas prácticamente iguales seguidos, alterna varios tipos. Así tienes que pensar qué método necesitas en cada caso.
  6. Pregúntate por qué. Cuando aprendas algo, intenta explicar por qué ocurre y cómo se relaciona con lo que ya sabes. Comprender las conexiones suele facilitar el recuerdo.
  7. Combina explicaciones con imágenes cuando tengan sentido. Esquemas, mapas, líneas de tiempo, gráficos o dibujos pueden ayudarte si realmente explican la información y no están solo para decorar.
  8. Explícalo con palabras sencillas. Imagina que tienes que enseñárselo a alguien que sabe muy poco del tema. Si te atascas al explicarlo, probablemente has encontrado una parte que necesitas repasar.

Planifica

  1. Haz un calendario desde principio de curso. Apunta las fechas de exámenes, trabajos y entregas en cuanto las conozcas.
  2. Divide el trabajo en tareas concretas. "Estudiar Historia" parece enorme. "Hacer el esquema del tema 4" es una tarea mucho más fácil de empezar.
  3. Marca objetivos que dependan de ti. "Estudiar una hora al día" depende principalmente de ti; "sacar un 9" depende también de cómo sea el examen. Tienes más ideas en la importancia de establecer metas.
  4. Busca un horario que puedas cumplir. Tener cierta rutina evita que tengas que decidir cada día cuándo empezar, pero no pasa nada si necesitas adaptarla.
  5. Aprovecha tus mejores horas para lo difícil. Si por la tarde estás agotado, quizá no sea el mejor momento para aprender el tema más complicado.
  6. Estudia por bloques y haz descansos. Puedes probar sesiones de entre 25 y 50 minutos seguidas de pequeños descansos y ajustar los tiempos a tu capacidad de concentración. Es la idea que hay detrás de la técnica Pomodoro.
  7. Deja huecos para los imprevistos. Si llenas cada minuto de tu semana, cualquier problema puede hacer que abandones el plan entero.
  8. Planifica también el descanso. Dormir, hacer deporte, salir o estar con tus amigos no significa perder el tiempo. Descansar también forma parte de estudiar bien.
  9. Si te cuesta empezar, proponte solo cinco minutos. A veces el problema más difícil es arrancar. Una vez que has empezado, puede resultar más fácil continuar. Tienes más trucos en las mejores fórmulas para automotivarte.
  10. Revisa tu plan cada semana. Mira qué has conseguido, qué se te ha quedado pendiente y si necesitas cambiar algo.

En clase: apuntes que sirven

  1. Echa un vistazo al tema antes de clase. Incluso unos minutos pueden ayudarte a reconocer conceptos y entender mejor lo que explica el profesor.
  2. Siéntate donde puedas prestar atención. Lo importante es que veas, escuches bien y tengas pocas distracciones.
  3. Presta atención a las ideas principales. Introducciones, conclusiones, ejemplos y conceptos que el profesor repite suelen indicar qué partes considera importantes.
  4. No intentes copiar absolutamente todo. Escribe las ideas principales e intenta expresarlas con tus propias palabras.
  5. Elige entre escribir a mano o con ordenador según lo que mejor te permita pensar. Algunos estudios han sugerido ventajas de escribir a mano porque dificulta copiar palabra por palabra, pero la investigación no demuestra que tomar apuntes a mano sea siempre mejor. Lo importante es procesar lo que estás escribiendo.
  6. Marca lo que el profesor destaca. Si repite una idea, la desarrolla durante bastante tiempo o avisa de que es importante, merece especial atención.
  7. Deja espacio para completar los apuntes. Podrás añadir dudas, ejemplos o aclaraciones después.
  8. Apunta tus dudas. Si algo no lo entiendes, escribe la pregunta y busca la respuesta en clase, en casa o preguntando al profesor.
  9. Revisa los apuntes pronto. Repasarlos el mismo día o poco después te permite completar partes que todavía recuerdas y detectar lo que no has entendido.
  10. Prueba el método Cornell. Divide la hoja en una zona para apuntes, una columna para preguntas y una parte inferior para un pequeño resumen. Después puedes tapar los apuntes e intentar responder las preguntas. Más ideas en cómo conseguir unos buenos apuntes.

Cómo estudiar un tema paso a paso

  1. Empieza por una visión general. Mira los títulos, apartados, gráficos, palabras destacadas y resumen antes de meterte en los detalles.
  2. Conéctalo con lo que ya sabes. Pregúntate qué relación tiene con temas anteriores o con cosas que ya conoces.
  3. Lee buscando respuestas. Antes de empezar un apartado, piensa qué necesitas entender y qué preguntas podrían hacerte.
  4. Subraya poco y después de entender. Si subrayas mientras lees por primera vez, es fácil que acabes marcando casi todo.
  5. Recuerda que subrayar no es estudiar. Puede ayudarte a seleccionar información, pero después tienes que trabajar con ella: explicarla, recordarla, relacionarla o aplicarla.
  6. No te fíes demasiado del "esto ya me suena". Que algo te resulte familiar no significa que puedas recordarlo sin ayuda.
  7. Haz esquemas con tus propias palabras. Intenta distinguir las ideas principales de las secundarias y mostrar cómo se relacionan.
  8. Prueba los mapas conceptuales. Pueden ayudarte especialmente cuando necesitas entender las relaciones entre muchas ideas.
  9. Intenta hacer el resumen sin mirar. Después compáralo con el material original y completa lo que hayas olvidado.
  10. Convierte los títulos en preguntas. "La Revolución Francesa" puede convertirse en "¿Por qué empezó la Revolución Francesa?".
  11. Haz tarjetas de pregunta y respuesta. Funcionan especialmente bien para conceptos, definiciones, vocabulario, fechas y fórmulas, siempre que intentes responder antes de mirar la solución.
  12. Repasa más veces las tarjetas que fallas. Las que conoces bien pueden aparecer con menos frecuencia; las difíciles deben volver antes.
  13. En las asignaturas de problemas, practica resolviendo problemas. Mirar cómo otra persona los resuelve no sustituye a intentar hacerlos tú.
  14. Empieza con ejemplos y ve quitando la ayuda. Primero puedes estudiar un ejercicio resuelto y después intentar resolver otros parecidos sin mirar.

Memoriza sin sufrir

  1. Intenta entender antes de memorizar. Cuando comprendes una idea, normalmente resulta más fácil recordarla y utilizarla después.
  2. Usa reglas mnemotécnicas cuando te sirvan. Iniciales, palabras inventadas o frases pueden ayudarte a recordar listas y datos concretos.
  3. Prueba el palacio de la memoria. Imagina lugares que conozcas bien y coloca mentalmente en ellos aquello que necesitas recordar.
  4. Crea imágenes o historias llamativas. Asociar información abstracta con imágenes fáciles de recordar puede ayudarte en algunas tareas de memoria.
  5. Agrupa la información. Dividir muchos datos en pequeños grupos puede hacerlos más manejables.
  6. Explícalo en voz alta. Tener que formar frases completas puede ayudarte a descubrir rápidamente qué partes no tienes claras.
  7. Enséñaselo a otra persona. Explícaselo a un compañero, a alguien de tu familia o incluso imagina que estás dando una clase.
  8. No pasa nada por cambiar de lugar alguna vez. Algunos experimentos han encontrado ventajas al aprender una misma información en contextos diferentes, aunque no necesitas cambiar constantemente de sitio para estudiar bien.
  9. Un repaso antes de dormir puede ser útil. El sueño participa en la consolidación de la memoria, pero lo más importante es dormir suficiente.
  10. No te agobies por olvidar. Olvidar parte de lo aprendido es normal. Volver a intentar recordarlo después de un tiempo forma parte del aprendizaje.

Tu lugar de estudio y tus distracciones

  1. Aparta el móvil si te distrae. Si cada notificación o impulso de mirarlo rompe tu concentración, déjalo fuera de la mesa o incluso en otra habitación.
  2. Silencia también el ordenador. Cierra chats, redes sociales y pestañas que no necesites para estudiar.
  3. No intentes hacer varias tareas exigentes a la vez. Cuando estudias mientras contestas mensajes o miras vídeos, tu atención va saltando de una tarea a otra y eso puede hacerte más lento y cometer más errores.
  4. Si escuchas música, comprueba si realmente te ayuda. La música con letra puede resultar especialmente molesta cuando estás leyendo o escribiendo. Para tareas difíciles, muchas personas se concentran mejor en silencio.
  5. Busca una iluminación cómoda. Necesitas suficiente luz para leer sin forzar la vista ni tener reflejos molestos.
  6. Ten a mano solo lo que necesitas. Una mesa razonablemente ordenada puede reducir pequeñas distracciones.
  7. Cuida tu postura. Busca una posición cómoda, con respaldo y una altura adecuada para trabajar sin molestias.
  8. Ventila la habitación. Intenta estudiar en un ambiente en el que no tengas demasiado calor, frío o sensación de aire cargado.
  9. Si en casa no puedes concentrarte, prueba otro lugar. Una biblioteca o sala de estudio puede ayudarte si allí tienes menos distracciones.
  10. Estudia en grupo con un objetivo. Un grupo puede ser útil para hacerse preguntas, explicar conceptos y comparar soluciones. Si acaba convirtiéndose en una tarde de charla, deja de ser estudio.

La inteligencia artificial y otras tecnologías

  1. No utilices la IA para evitar pensar. Si le das todos tus ejercicios y copias las respuestas, quizá termines antes, pero habrás practicado mucho menos.
  2. Úsala para que te haga preguntas. Puedes pedirle que prepare un pequeño examen sobre el tema, que espere tu respuesta y después te diga qué has entendido mal.
  3. Después de recibir ayuda, inténtalo tú solo. Si una IA te explica cómo se hace un problema, busca otro parecido y resuélvelo sin ayuda.
  4. Pídele pistas antes que soluciones. Puedes decirle que no revele la respuesta directamente y que te vaya orientando paso a paso.
  5. Comprueba la información importante. Las herramientas de IA pueden equivocarse, inventar datos o explicar algo de forma convincente aunque sea incorrecto. Contrasta lo importante con tus apuntes, libros o fuentes fiables.
  6. No presentes como tuyo un trabajo que no has hecho. Además de aprender menos, puedes incumplir las normas de tu profesor o de tu centro.
  7. Aprovecha las aplicaciones de tarjetas. Algunas pueden programar automáticamente cuándo volver a enseñarte una tarjeta según tus aciertos y fallos.
  8. Utiliza los vídeos como complemento. Un vídeo puede aclarar un concepto difícil, pero intenta parar de vez en cuando y explicar con tus propias palabras qué acabas de aprender.

Tu cuerpo también estudia

  1. Duerme lo suficiente. Para los adolescentes, las recomendaciones habituales se sitúan alrededor de 8 a 10 horas de sueño por noche.
  2. No conviertas quitarte horas de sueño en tu método de estudio. Dormir poco perjudica la atención, la memoria y la capacidad de aprender información nueva.
  3. Si echas una siesta, prueba con una corta. Una siesta breve puede ayudarte a sentirte más despierto. Si duermes demasiado tiempo, es posible que te levantes aturdido.
  4. Haz ejercicio con regularidad. La actividad física tiene beneficios para la salud, el sueño, el estado de ánimo y distintas funciones cognitivas.
  5. Muévete durante algunos descansos. Levántate, estírate o camina un poco en lugar de pasar varias horas seguidas sentado.
  6. Come de forma equilibrada. No existe un alimento mágico que te haga estudiar mejor. Una alimentación variada es mucho más importante que buscar supuestos productos para la memoria.
  7. Evita estudiar con mucha hambre o después de una comida que te deje demasiado pesado. Busca una situación en la que puedas concentrarte cómodamente.
  8. Bebe agua cuando la necesites. Mantener una hidratación normal es importante para tu bienestar y para rendir correctamente.
  9. Con la cafeína, no te pases. Puede aumentar temporalmente el estado de alerta, pero también puede provocar nerviosismo y dificultar el sueño, especialmente si la tomas tarde.
  10. No tomes medicamentos para estudiar o dormir sin indicación médica. Si tienes problemas importantes de concentración o sueño, habla con tu familia y con un profesional sanitario.

Antes y durante el examen

  1. Simula el examen. Practica alguna vez sin apuntes, con límite de tiempo y en condiciones parecidas a las que tendrás el día de la prueba.
  2. Haz exámenes de años anteriores. Si tienes acceso a ellos, sirven para conocer el tipo de preguntas y practicar con un formato real.
  3. La noche anterior, evita intentar aprender medio temario. Un repaso tranquilo puede tener más sentido que acostarte de madrugada intentando abarcarlo todo.
  4. Prepara el material con antelación. Deja listos bolígrafos, calculadora si está permitida, documentación y cualquier cosa que necesites.
  5. Llega con tiempo. Evitar las prisas puede ayudarte a empezar el examen en mejores condiciones.
  6. Si estás muy nervioso, escribir sobre lo que te preocupa podría ayudarte. Algunos estudios han encontrado beneficios de dedicar unos minutos a escribir sobre la ansiedad antes de una prueba, especialmente en personas con mucha ansiedad ante los exámenes, aunque los resultados no siempre se han replicado.
  7. Intenta interpretar los nervios de otra manera. En lugar de pensar automáticamente "esto va fatal", puedes recordar que sentir cierta activación antes de un examen es normal y no significa que vayas a hacerlo mal.
  8. Lee las instrucciones y organiza el tiempo. Mira cuántas preguntas hay, cuánto vale cada una y cuánto tiempo puedes dedicarles.
  9. Decide por dónde te conviene empezar. A algunas personas les ayuda comenzar por las preguntas que dominan; otras prefieren seguir el orden del examen. Elige una estrategia que te permita controlar bien el tiempo.
  10. Lee exactamente qué te preguntan. Palabras como "describe", "compara", "justifica" o "explica las causas" piden cosas distintas.
  11. Antes de una respuesta larga, organiza las ideas. Un pequeño esquema puede ayudarte a no olvidar puntos importantes y a mantener un orden lógico.
  12. Adapta tu estrategia al tipo de examen. En un tipo test, por ejemplo, necesitas saber si las respuestas incorrectas restan puntos. Tienes más consejos en examen tipo test: claves para aprobar con nota.
  13. Si te quedas en blanco, cambia temporalmente de pregunta. A veces seguir avanzando y volver unos minutos después puede ayudarte a recuperar la información. Tienes más ideas en nuestra guía para superar el pánico a los exámenes.
  14. Reserva unos minutos para revisar. Comprueba que has contestado todas las preguntas y busca errores, respuestas incompletas o páginas que hayas dejado sin mirar.

Y si, después de todo, suspendo

  1. Revisa el examen corregido. Saber exactamente dónde has fallado te da mucha más información que limitarte a mirar la nota.
  2. Averigua qué tipo de error cometiste. ¿No sabías el contenido? ¿Lo sabías pero no lo explicaste bien? ¿Te faltó tiempo? ¿Interpretaste mal la pregunta? Cada problema necesita una solución diferente.
  3. Cambia el método si el método no está funcionando. Dedicar todavía más horas a una estrategia que no te sirve puede no solucionar el problema. Prueba otras formas de estudiar y comprueba si mejoras.
  4. Una nota no define lo que eres capaz de aprender. Un suspenso indica que en esa prueba hubo cosas que no salieron bien. Úsalo para descubrir qué necesitas mejorar.
  5. Pide ayuda cuando la necesites. Habla con tu profesor, un compañero, tu familia o el orientador de tu centro. Si los nervios te afectan mucho en los exámenes, aquí tienes técnicas para controlar la ansiedad.
  6. Fíjate también en tus avances. Aprender lleva tiempo. Entender un tema que antes no entendías, mejorar una nota o encontrar una técnica que te funciona ya son progresos importantes.

Comentarios (0)

No hay comentarios disponibles.