Las mejores fórmulas para automotivarse

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Paula YAQ
12/07/2013 - 17:15

La motivación es la llave que permite a unos conseguir lo que quieren, mientras otros tiran la toalla.

En este reportaje te contamos las mejores técnicas para automotivarte y sacar adelante tus estudios. Porque si tú quieres, ¡tú puedes!

La motivación es lo que te impulsa a actuar, es el incentivo que buscas en las cosas que haces. Si desaparece el aliciente o incentivo, desaparece tu motivación y seguir adelante con una tarea como el estudio que requiere esfuerzo no es nada fácil. En cambio si uno está motivado hasta lo que parecía imposible se puede conseguir.

Tipos de motivación
¿Sabías que hay dos tipos de motivación? Los expertos en psicología hablan de motivación interna que es la que proviene de tu propia forma de pensar y sentir, y de la motivación externa que es la que proviene de tu entorno. Por ejemplo, si tú estudias para un examen porque quieres prepararte mejor para el día de mañana, esa motivación es interna. Por el contrario, si estudias porque si no te llevarás una buena reprimenda de tus padres, ese tipo de motivación es externa.

¿Y cuál de estas motivaciones en más importante? Todos los expertos coinciden en que la motivación interna es la más poderosa. La fuerza que brota de nuestro interior puede mover montañas. De la misma forma, cuando no encontramos una motivación interna resulta muy complicado seguir adelante.

Descubre lo que tú quieres y por qué lo quieres
El primer paso para conseguir tus objetivos es escogerlos bien. Sabiendo que la motivación interna es lo que te va a permitir conseguir lo que te propones tiene sentido que escojas objetivos que te gustan a ti. Cuando uno descubre sus propias motivaciones resulta más fácil luchar por lo que se quiere. Por ejemplo, si alguien estudia una carrera porque es lo que quiere la familia, pero realmente uno mismo no lo desea, lo más seguro es que se abandone. Entonces, ¿qué hay que hacer? Lo primero, reflexionar sobre lo que uno quiere y si las razones que te impulsan son propias o impuestas por tu entorno. Busca en tu interior y pregúntate: ¿qué es lo que YO quiero hacer?

Una vez que encuentres tus propias motivaciones todo es más sencillo. Si hablas en clase de este tema con tus compañeros o amigos, verás que las motivaciones que cada uno tiene son distintas. Mira lo que nos han comentado otros estudiantes:

  • “Para mí lo más importante es hacer algo que me gusta. Quiero estudiar Bellas Artes, porque disfruto de la belleza de una pintura, de la música… Me puedo pasar horas y horas pintando. Esto es lo que me hará feliz”, comenta Esperanza (18 años de Jaén).
  •  “Yo no tengo paciencia para sentarme delante de un libro. A mi me gustan las cosas prácticas y quiero empezar a ganar dinero cuanto antes. Por eso me voy hacer un módulo relacionado con electrónica para trabajar ya”, nos cuenta Pedro (17 años de Cuenca).
  •  “Para mí es muy importante una carrera que me asegure un buen futuro y no me importa que me cueste mucho. Yo quiero estudiar para luego tener un buen sueldo y creo que una ingeniería es lo mejor. Me gustan la física y los números, pero no creas que soy un empollón, de hecho no apruebo siempre. Pero tengo claro lo que quiero y me he apuntado a una academia para sacar 2º de bachiller y la Selectividad con buenas notas”, dice Antonio (18 años de Madrid).

Como ves, cada uno tiene una idea de sí mismo bastante clara y en base a ello ha decidido hacia dónde dirigir sus esfuerzos. La gente que quiere conseguir algo lo logra. El gran problema es que muchas veces no sabemos lo que queremos. Una vez que encuentres lo que deseas y te motiva, escríbelo en un folio en blanco y colócalo en tu mesa de estudio. Puede ser una frase con un objetivo inmediato o a largo plazo, con un deseo muy concreto (sacar un 8 en física) o más general (prepararme para ser un gran maestro). Da igual cuál sea tu objetivo. Expresar de manera clara lo que quieres, te hará no perder de vista tu meta. ¡Pruébalo! Evitará que la motivación decaiga.

Las mejores fórmulas para automotivarte

  • Cada paso merece la pena. Seguro que alguna vez te ha pasado: te pones a estudiar un examen y el desánimo te inunda cuando ves que no recuerdas lo aprendido y piensas que lo más seguro es que suspendas. ¿Cómo seguir adelante? Piensa que cada paso que das te acerca hacia tu objetivo y aunque quizás ahora mismo no lo vayas a conseguir, cada momento de estudio te servirá para el futuro. Esta forma de pensar se puede aplicar a cualquier situación. Por ejemplo, para un examen de mates que no llevas bien, piensa: “aunque no lo consiga aprobar, cuanto más me esfuerzo ahora, más fácil me resultará aprobarlo en la próxima convocatoria”. Cada esfuerzo que haces, vale. Ningún esfuerzo cae en saco roto. Este pensamiento te ayudará a mantenerte en marcha.
  • Ve el fracaso como una oportunidad de aprender. Piensa que es una estupenda oportunidad para ver tus debilidades y las cosas que puedes mejorar. Evita justificar los fracasos en base a elementos externos. Justificar el fracaso es mucho más fácil que luchar por conseguir el éxito, para lo cual siempre es necesario perseverancia, esfuerzo y empuje.
  • Piensa en positivo. Di: “seguro que puedo conseguirlo”. Ser optimista es una buena forma para tener el ánimo preparado para conseguir lo que quieras. Cuando todo se ve negro, a uno no le apetece ni levantarse de la cama, ¿verdad? Pues ya sabes, llena tu cabeza de pensamientos optimistas.
  • Recuerda lo que ya has conseguido. Cuando pensamos en lo que ya hemos hecho nos resulta más fácil sentir que somos capaces de hacer grandes cosas por difíciles que parezcan. En tus momentos bajos, recuérdalo.
  • Ponte metas claras y realistas. No te pongas metas imposibles de conseguir. Si estás pensando sacar en todo sobresalientes o conseguir un trabajo en el que te forres, lo más probable es que no lo consigas en un primer momento, de modo que será muy fácil caer en la desmotivación. Fíjate objetivos realistas que puedas conseguir pero que al mismo tiempo te motiven a superarte. Aprobar por los pelos no es un gran motivador, a no ser que sea una asignatura que se te ha atragantado. Así que ponte pequeños retos que puedas ir superando.
  • Mantén a tu vista tu objetivo. Algo tan simple como poner un post-it con tu objetivo bien claro frente a tu mesa te ayudará a no perder de vista cuáles son tus prioridades en este momento. Puede parecer una tontería, pero funciona.
  • Escribe con lujo de detalles tu estrategia. Sea cual sea tu meta, si la escribes y plasmas en una agenda o libreta los pasos que vas a seguir, te motivarás. Puedes poner una hora de inicio y fin, y cada vez que cumplas una tarea la vas tachando. ¡Anima!
  • Pon en tu lugar de estudio elementos agradables. Además de cuidar la temperatura, la luz y que todos los elementos que hay en tu habitación de estudio como la silla o mesa sean cómodos, aprovecha este espacio para poner elementos motivadores. Por ejemplo, puedes poner la imagen de un personaje que admires, real o ficticio, vivo o muerto, da igual, lo importante es que te inspire.
  • Ponte pequeñas recompensas. Después de una tarde de estudio, puedes ver tu serie favorita o escuchar ese disco que tanto te gusta.
  • Mantén un espíritu de superación. Tratar de ser cada día un poco mejor es un gran motivador para alcanzar el éxito. Es fundamental renovar los objetivos para no quedarse estancado. Por ejemplo, si ya has conseguido aprobar esa asignatura que te costaba, trata ahora de sacarla con buena nota.
  • Haz cosas cada día. Si cada día ves que estás haciendo pequeñas tareas que te acercan a tu objetivo te sentirás más motivado. ¡Pruébalo! Una técnica sencilla, pero que funciona.
  • Dale un sentido superior a tus estudios. Si piensas que el esfuerzo que ahora haces se verá recompensado por tener en el futuro un trabajo en el que te sientas realizado, todo será mucho más fácil. 
  • La perseverancia en un don. Recuerda que las grandes metas se consiguen en una carrera de fondo.
  • Imagina, ¡sueña que lo vas a conseguir! La imaginación es un poderoso instrumento que puede ayudarte más de lo que piensas a tener el ánimo arriba. Un buen ejercicio es imaginarte disfrutando de tus logros. La imaginación precede a los hechos y es una buena forma de convertir en realidad lo que deseas.

 

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