Cómo escoger un trabajo

Paula YAQ
Estudiante dudando entre 2 trabajos

Si pudieras elegir entre dos ofertas de empleo, ¿cuál escogerías?

Lo normal es responder: la que mejor pague. Es la respuesta obvia y, muchas veces, la equivocada.

Un grupo de investigadores decidió comprobarlo. Juntaron 92 estudios distintos, hechos con miles de trabajadores, y compararon dos cosas muy sencillas: lo que cobraba cada persona y lo contenta que estaba con su trabajo. Si el dinero fuese lo decisivo, quien más cobra debería ser quien más contento está. Pues no era así, ni de lejos.

Imagínatelo con un ejemplo. Pones en fila a cien personas, de la que más cobra a la que menos, y tienes que adivinar cuáles están a gusto en su empleo. Acertarías poquísimo. El sueldo explica solo un 2% de esa diferencia. El 98% restante depende de cosas que casi nadie se para a mirar antes de firmar un contrato: qué vas a hacer cada día, con quién lo vas a hacer, cuánto vas a aprender y cuánto vas a tardar en llegar al trabajo.

Que no se malinterprete: el dinero importa, y mucho, sobre todo cuando no llega a fin de mes. Pero cuando dos ofertas están en un rango parecido, seguir eligiendo solo por el salario es tirar una moneda al aire con los ojos vendados. 

Aquí tienes los cuatro factores que sí deberías comparar.

1. En qué consiste el trabajo

La primera pregunta es la más evidente y la que más gente se salta: ¿tiene algo que ver con aquello a lo que quieres dedicarte?

Mucha gente abandona la profesión que soñaba antes siquiera de intentarlo, porque las primeras ofertas que aparecen pagan poco. Es comprensible, pero conviene saber lo que se está decidiendo. Cada año que pasas en un sector es un año de experiencia en ese sector, no en otro. A los tres años, cambiar ya no es una decisión: es una reconversión.

La recomendación: si puedes elegir, coge el trabajo relacionado con lo que quieres hacer, no únicamente el que más pague. Y si aceptas uno que no lo está (que a veces no hay alternativa, y tampoco pasa nada), ponle fecha de caducidad y sigue moviéndote.

2. Todo lo que puedes aprender

Al año de estar ahí, ¿sabrás hacer algo que hoy no sabes?

No tengas miedo de no saberlo todo, elige el trabajo que te suponga un esfuerzo. Te ayudará a descubrir todo lo que puedes hacer, y nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta. Si aspiras a un buen salario, tendrás que demostrar que sabes hacer cosas, y las cosas se aprenden haciéndolas. 

Así que, ante cualquier oferta, uno de los factores más importantes es valorar cuánto vas a aprender. Eso es también la parte del sueldo que no aparece en la nómina.

3. Los contactos que puedes hacer

Este es el factor que más se subestima y el que mejores resultados da a largo plazo.

Los datos de la Encuesta de Población Activa del INE lo repiten trimestre tras trimestre: buscar empleo a través de conocidos, amigos o familiares es uno de los métodos más utilizados en España. Y no es casualidad: una parte muy importante de las vacantes no llega a publicarse nunca. Se cubren antes, con alguien a quien ya conocían.

Si quieres conseguir un trabajo bien pagado y en el área que te interesa, necesitarás que te conozcan. Cuantas más personas, mejor. Los primeros empleos buenos de la mayoría de recién titulados con los que hablamos llegaron por contactos: un antiguo compañero de clase, el tutor de unas prácticas, alguien del equipo de un proyecto de la facultad.

La recomendación: no lo dudes, coge el trabajo que te permita conocer gente del sector y que la gente del sector te conozca. Si un puesto te va a ampliar la red de contactos, ya tiene medio punto ganado.

4. Las posibilidades de futuro

Aquí hay que actualizar el consejo clásico. Durante años se dijo que cambiar mucho de empresa quedaba fatal en el currículum.

Pero a veces la única forma de mejorar es cambiando de puesto o de empresa.

Conclusión práctica: tu primer trabajo no es tu carrera profesional, es el primer escalón. Nadie va a juzgarte por haber pasado un año en un sitio y luego cambiar. Lo que sí resta es encadenar puestos sin aprender nada en ninguno, o irse siempre por el mismo motivo.

Y ahora, lo que casi nadie compara

Quién va a ser tu jefe

Si solo pudieras investigar una cosa antes de aceptar, que sea esta.

La consultora Gallup, a partir de datos de millones de trabajadores, concluyó que los mandos directos explican al menos el 70% de las diferencias de compromiso entre unos equipos y otros dentro de una misma empresa. No las oficinas, ni el sueldo, ni la empresa. Lo más importante: quién te dirige. En un estudio con 7.272 personas, una de cada dos reconoció haber dejado un trabajo en algún momento para alejarse de su jefe.

En la entrevista, esa persona suele estar delante de ti. Fíjate en cómo habla de su equipo, si interrumpe, si responde con concreción cuando le preguntas algo incómodo. Es la mejor información que vas a tener.

Cuánto vas a tardar en llegar

Un estudio de la University of the West of England, financiado por el Consejo de Investigación Económica y Social británico, siguió a más de 26.000 trabajadores durante cinco años. El resultado es llamativo: añadir 20 minutos diarios de desplazamiento al trabajo tiene el mismo efecto sobre la satisfacción laboral que una rebaja del 19% en el sueldo.

Va en la misma línea el informe oficial de la Oficina Nacional de Estadística británica sobre desplazamientos y bienestar personal: quienes se desplazan más tiempo declaran menor satisfacción vital, menos felicidad y más ansiedad, y los efectos empiezan a notarse a partir de los primeros 15 minutos. Los peores datos se dan entre los 61 y los 90 minutos de trayecto.

Así que si una oferta paga un 10% más pero te añade media hora de coche al día, haz el cálculo completo. Muy probablemente estés perdiendo dinero y felicidad.

El ambiente

¿Se respira tranquilidad o tensión? ¿La gente bromea o va con la cabeza gacha? Vas a pasar ahí ocho horas diarias, más tiempo del que muchas veces pasas con tu familia. 

El horario y la flexibilidad

Te ofrecen un trabajo muy bueno, pero allí se sale a las ocho y media y se trabajan muchos fines de semana. Ponlo todo en la balanza: cuánto vas a aprender frente a cuánto vas a sacrificar. Puede compensar durante un tiempo. Lo importante es que sea una decisión consciente y no una sorpresa.

La formación

¿La empresa tiene planes de formación reales, con presupuesto y horas asignadas? Es de las pocas cosas que puedes llevarte contigo cuando te vayas.

Las vacaciones

Pregunta cuántos días hay, pero sobre todo pregunta si la gente los disfruta cuando quiere o si hay meses bloqueados.

En muchos sectores las fechas vienen marcadas de antemano: en educación se libra en verano porque lo marca el calendario escolar, y en hostelería pasa justo lo contrario, julio y agosto son intocables. No es lo mismo elegir tus fechas que descubrir en mayo que ya estaban decididas

La tabla que deberías rellenar antes de decir que sí

Puntúa cada oferta de 1 a 5 en estos ocho factores. Suma. Y compara la suma, no el sueldo.

Factor Oferta A Oferta B
Relación con lo que quiero hacer    
Cuánto voy a aprender    
Contactos que voy a hacer    
Recorrido real dentro de la empresa    
Quién va a ser mi jefe    
Tiempo de desplazamiento    
Horario y flexibilidad    
Sueldo    

Cinco preguntas para hacer tú en la entrevista

La entrevista no es un interrogatorio en una sola dirección. Así que aprovecha y pregunta:

  1. ¿Cómo sería un día normal en este puesto? Si no saben responder con detalle, el puesto no está definido.
  2. ¿Qué pasó con la persona que ocupaba este puesto antes? Promoción interna, marcha voluntaria o rotación constante: tres respuestas muy distintas.
  3. ¿Cómo se mide que alguien lo está haciendo bien aquí? Si no hay criterio, tu evaluación dependerá del humor de alguien.
  4. ¿Qué formación recibiría los primeros meses y quién me acompañaría? Distingue a las empresas que forman de las que solo contratan.
  5. ¿Qué es lo que más le cuesta a la gente cuando entra aquí? La pregunta incómoda. La reacción vale tanto como la respuesta.

Qué hacer si solo tienes una oferta

Que es la situación real de la mayoría. Entonces no tienes que preocuparte por elegir, solo por saber dónde te metes.

Lo que sí puedes hacer desde el primer día es usar los ocho factores de la tabla como lista de comprobación de lo que ese empleo te está dando y de lo que no. Cuando lleves un tiempo y veas que has dejado de aprender, que no estás conociendo a nadie y que no hay recorrido, ya sabrás que toca moverse. Y esa vez elegirás mejor.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor aceptar un trabajo peor pagado si me gusta más?
Si ambas ofertas cubren tus necesidades económicas, sí suele compensar. La investigación disponible indica que el nivel salarial explica una parte muy pequeña de la satisfacción laboral. Ahora bien, si el sueldo más bajo no te permite vivir con autonomía, esa es una consideración distinta y prioritaria.

¿Cuánto tiempo hay que quedarse en el primer trabajo?
No hay una cifra mágica. Un año suele bastar para aprender y que el cambio tenga sentido. Y si dejas de aprender o el sitio te hace infeliz, empieza a mirar otras opciones.

¿Merece la pena aceptar unas prácticas mal pagadas?
Depende de una sola cosa: de si hay un plan de formación real porque vas a trabajar con alguien que te acompañe. Si lo hay, es de las mejores inversiones posibles al principio. Si vas solo a hacer fotocopias, no.

Fuentes

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