Manual de Supervivencia, ¿pensando en salir de casa para estudiar?
Irte a estudiar fuera es una de las mejores experiencias de la etapa universitaria, pero también da algo de vértigo. Te contamos qué tener en cuenta antes de salir de casa y qué meter en la maleta para no llevarte sorpresas.
Hay quien se va a estudiar a otra ciudad porque la carrera que quiere no está cerca de casa o porque la nota de corte le obliga a buscar otra universidad. Y hay quien lo hace porque le apetece vivir la aventura.
Sea cual sea tu motivo, vivir fuera te va a enseñar muchísimo: a organizarte, a gestionar tu dinero, a convivir con otras personas y a resolver problemas por tu cuenta.
Eso sí, cuanto mejor te prepares, más lo vas a disfrutar.
Antes de irte: lo que tienes que resolver
- Dónde vas a vivir. Residencia, colegio mayor o piso compartido: cada opción tiene sus ventajas y su precio. Empieza a buscar con tiempo, porque en las ciudades universitarias los mejores sitios vuelan en verano. En dondememeto.com puedes comparar alojamientos para estudiantes en toda España.
- Con quién vas a convivir. Lo más probable es que compartas piso o habitación con gente que no conoces. Hablar desde el principio de cómo os vais a repartir la limpieza, los gastos y las normas básicas evita muchos roces después.
- Cómo vas a gestionar tu dinero. Haz un presupuesto mensual con todo: alquiler, facturas, comida, transporte y ocio. Apunta lo que gastas, aunque sea en una app del móvil, y así sabrás si llegas a fin de mes antes de que sea tarde.
- Tus papeles. Guarda en el móvil o en la nube una copia de tu DNI, tu tarjeta sanitaria, la matrícula y el contrato de alquiler. Y pregunta en tu centro de salud cómo te atenderán en tu nueva ciudad si vas a pasar allí todo el curso.
Qué llevar en la maleta
Irte un curso entero no es lo mismo que irte una semana a la playa. Estos consejos te ayudarán a acertar con lo que llevas y lo que dejas.
Empieza por una lista
Antes de salir corriendo a comprar, haz una lista con todo lo que crees que vas a necesitar. Si nunca has vivido fuera, se te escaparán cosas, así que pregunta a amigos o conocidos que ya estén estudiando lejos de casa. Nadie te dará mejores consejos que ellos.
Pero no te agobies, ¡tu lista nunca estará completa! Siempre hay algo que se olvida, y no pasa nada, porque todo se puede comprar en tu nueva ciudad. Pero cuanto más lleves previsto, mejor. El primer día querrás conocer a tus compañeros, no ir de tiendas porque te has olvidado las sábanas.
Si ya sabes con quién vas a compartir piso, poneos de acuerdo. Hay cosas como la tostadora, la vajilla o una sartén que basta con que las lleve uno.
Mira primero lo que ya tienes
Antes de comprar nada, revisa tu casa. Seguro que hay platos, una lámpara o un cojín que nadie usa y que te pueden servir. Habla con tu familia y ve tachando de la lista lo que ya tienes. Para lo que falte, las apps de segunda mano son tus aliadas: puedes encontrar muebles pequeños o electrodomésticos casi nuevos por mucho menos dinero.
Y no lo dejes todo para la última semana. En septiembre las tiendas se llenan de estudiantes buscando lo mismo que tú.
Lo básico que no puede faltar
Sábanas (mejor dos juegos, y comprueba antes el tamaño de la cama), toallas, ropa cómoda y tus cargadores.
Con la ropa, no te lo lleves todo: los armarios de las residencias y los pisos de estudiantes suelen ser pequeños. Lleva sobre todo ropa del día a día y ve cambiando la de temporada cuando vuelvas a casa.
Las cosas en las que no habías pensado
- Una regleta con puertos USB. No sabes cuántos enchufes tendrás ni dónde estarán. Casi nunca son suficientes.
- Un neceser. Para llevar tus cosas al baño, sobre todo si es compartido.
- Chanclas para la ducha. Imprescindibles si vives en una residencia con duchas comunes.
- Funda nórdica. Calentita y cómoda. Con estirarla, la cama está hecha.
- Una manta extra. Por si hace frío en invierno o para el amigo que duerma en el sofá.
- Perchas y una bolsa para la ropa sucia. Parece una tontería hasta que no las tienes.
- Tuppers. Cocinar para varios días y llevarte la comida a la facultad te ahorrará mucho dinero.
- Un pequeño botiquín. Tiritas, algo para el dolor de cabeza, el termómetro y, si tomas alguna medicación, lo necesario para las primeras semanas.
- Un candado. Para la taquilla del gimnasio o para guardar lo que no quieres que desaparezca.
- Tapones para los oídos. Los compañeros de piso trasnochadores existen. Nos lo agradecerás.
- Un kit básico de herramientas. Un destornillador, cinta adhesiva y unas tijeras te sacarán de más de un apuro.
- Una carpeta para los papeles importantes. Aunque casi todo es digital, siempre hay algún original que conviene tener a mano: el contrato de alquiler, recibos o documentos de la universidad.
- Elevadores de cama. Unos alzadores de plástico en las patas de la cama te dan un montón de espacio extra para guardar cosas debajo.
Tu casa fuera de casa
No te olvides de llevar algunas cosas con valor sentimental para decorar tu habitación: fotos con tu familia y tus amigos, algún póster que tenías en casa o una planta. Ayudan a que tu cuarto se sienta más tuyo y hacen más llevadera la nostalgia de las primeras semanas, que es totalmente normal.
Echar de menos tu casa al principio le pasa a casi todo el mundo, y suele ir a menos cuando haces amigos y coges rutina.
Pero si pasan las semanas y sigues sintiéndote mal, no te lo guardes: habla con tu familia o con tus amigos. La mayoría de las universidades tienen además un servicio de atención psicológica para estudiantes, gratuito o a un precio muy bajo.
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