Las chuletas reducen el estrés antes de los exámenes
Corazón acelerado, estómago revuelto, miedo a quedarte en blanco... Los nervios antes de un examen son de lo más normal, pero a veces se nos van de las manos. Te contamos por qué hacer una chuleta puede calmarte (aunque no para lo que piensas) y qué técnicas funcionan de verdad para controlar la ansiedad.
Si te pones nervioso antes de los exámenes, no eres el único. Según una encuesta de la plataforma educativa Kahoot!, el 61 % de los estudiantes que se presentaron a la PAU en 2026 reconoció sufrir ansiedad o estrés ante la prueba. Su mayor miedo era no llegar a la nota que necesitaban para su carrera, seguido del temor a quedarse en blanco durante el examen. Y según el Consejo General de la Psicología, hasta uno de cada cuatro estudiantes tiene niveles elevados de ansiedad cuando le toca ser evaluado.
La chuleta: por qué calma y por qué no debes usarla
El psicólogo Fernando Miralles, profesor de la Universidad CEU San Pablo, explicaba algo curioso: muchos estudiantes preparaban chuletas porque tenerlas les daba seguridad antes del examen. Pero también advertía de que usarlas durante el examen producía justo el efecto contrario: un estrés enorme por miedo a que te pillen.
Hoy sabemos que ahí hay una pista interesante. Lo que calma no es tener la chuleta en el bolsillo, sino haberla hecho. Para resumir un tema entero en un papel pequeño tienes que entenderlo, decidir qué es lo importante y organizarlo. Eso es estudiar, y de la mejor manera. Muchos estudiantes descubren que, después de hacer su "chuleta", ya no la necesitan.
Así que haz la chuleta, pero déjala en casa. Copiar te puede salir muy caro. En la PAU, que te pillen con una chuleta o con el móvil puede suponer un cero en ese examen o incluso la expulsión de la prueba. Y ningún resumen vale ese riesgo.
Los nervios no son tus enemigos
Un poco de nervios es bueno: te activa, te mantiene alerta y te ayuda a concentrarte. El problema llega cuando son tan intensos que te bloquean. Cuando la ansiedad es muy alta, el cerebro entra en "modo amenaza" y le cuesta razonar y recordar. Por eso hay gente que ha estudiado muchísimo y aun así se queda en blanco.
Un truco sencillo: cuando notes el corazón acelerado antes del examen, en lugar de pensar "estoy fatal", prueba a pensar "mi cuerpo se está preparando para rendir". Varios estudios han visto que interpretar así los nervios, como energía y no como peligro, ayuda a rendir mejor.
Si quieres entender por qué los exámenes te generan tanto miedo y cómo atacar cada causa, lo tienes explicado paso a paso en nuestra guía ¡Pánico a los exámenes! Cómo superar el miedo.
Antes del examen
La mejor manera de reducir los nervios es llegar sabiendo que lo llevas preparado. Y para eso no basta con leer y subrayar:
- Ponte a prueba. Tapa los apuntes e intenta explicar el tema, contestar preguntas o hacer un esquema de memoria. Es una de las técnicas de estudio más eficaces que existen y, además, te acostumbra a "sacar" la información, que es justo lo que harás en el examen.
- Haz exámenes de otros años. Si vas a la PAU, practica con modelos de exámenes anteriores y, si puedes, con el reloj delante. Cuanto más se parezca tu práctica al examen real, menos te impresionará el día de verdad.
- Reparte el estudio. Repasar un poco cada día durante semanas funciona mucho mejor que estudiarlo todo en los últimos días.
- Organízate con un calendario. Saber qué vas a estudiar cada día y dejar tiempo para repasar te quita la sensación de que no vas a llegar.
Las semanas previas
- Duerme. Mientras duermes, tu cerebro fija lo que has estudiado. Recortar horas de sueño para estudiar más suele salir mal.
- Cuidado con la cafeína y las bebidas energéticas. En exceso aumentan el nerviosismo y dificultan el sueño. Y nunca tomes pastillas para concentrarte o para calmarte que no te haya recetado un médico.
- Ojo con las redes sociales. Ver vídeos de gente que estudia doce horas al día o que presume de notas altísimas solo sirve para compararte y agobiarte más.
- Pide apoyo. Hablar con tu familia, tus amigos o tus profesores sobre cómo te sientes ayuda más de lo que parece.
La noche antes y el día del examen
- No te des un atracón la noche anterior. Un repaso tranquilo sí, pero estudiar hasta las tantas te dejará cansado y más nervioso.
- No repases con tus compañeros en la puerta. Escuchar lo que otros han estudiado y tú no solo sirve para ponerte más nervioso.
- Saca los nervios al papel. Si estás muy agobiado, dedica unos minutos antes del examen a escribir lo que te preocupa. Parece raro, pero varios estudios han visto que ayuda a "vaciar" la cabeza y rendir mejor.
- Si te quedas en blanco, no te quedes parado. Respira hondo, pasa a otra pregunta y vuelve después. O empieza a escribir cualquier cosa que sepas del tema: muchas veces, al tirar del hilo, el resto aparece.
Cuándo pedir ayuda
Sentir nervios es normal. Pero si la ansiedad no te deja dormir durante días, te bloquea tanto que no puedes estudiar, te provoca malestar físico continuo o sientes que tu valor como persona depende de una nota, es el momento de pedir ayuda. Habla con tu familia, con el orientador de tu instituto o con tu médico. En la universidad, casi todas tienen un servicio de atención psicológica para estudiantes. La ansiedad ante los exámenes tiene tratamiento, y cuanto antes lo abordes, mejor.
Tienes muchas más técnicas, trucos para el día del examen y qué hacer si te quedas en blanco en nuestra guía para superar el pánico a los exámenes.
Si quieres seguir entrenando tu forma de gestionar los nervios, te ayudará leer cómo desarrollar tu inteligencia emocional.
Y si lo que te cuesta es ponerte a estudiar, echa un vistazo a las mejores fórmulas para automotivarte.
Comentarios (0)