Entrevista de trabajo
Te han llamado para una entrevista. Enhorabuena: tu currículum ha superado el primer filtro. Ahora toca demostrar en persona que eres la persona que buscan.
Esta guía te explica cómo prepararla, las preguntas que casi seguro te harán y cómo responderlas, qué no deberían preguntarte nunca y qué hacer después. Guárdala y compártela.
¿Eres orientador o profesor? Al final del artículo tienes una actividad de simulacro de entrevista lista para hacer en clase.
Lo primero: qué busca de verdad quien te entrevista
Si te han llamado, es porque en el papel encajas. La entrevista sirve para comprobar tres cosas: si sabes hacer el trabajo, si quieres hacerlo y si encajarás en el equipo. En candidatos jóvenes y sin experiencia, las dos últimas pesan muchísimo. Nadie espera que lo sepas todo. Lo que quieren ver es actitud, ganas de aprender y capacidad para comunicarte. Por eso, una buena preparación puede compensar la falta de experiencia.
La preparación es el 80 %
1. Investiga la empresa
Dedica al menos media hora a conocerla: qué hace, a qué clientes se dirige, qué proyectos tiene en marcha, qué noticias ha publicado últimamente y cómo se presenta en sus redes.
Si sabes quién te va a entrevistar, echa un vistazo a su perfil de LinkedIn. Llegar sabiendo de qué va la empresa demuestra interés, y te dará material para tus respuestas y tus preguntas.
2. Relee la oferta y tu currículum
Subraya en la oferta lo que piden y busca en tu trayectoria un ejemplo para cada punto. Y repasa tu propio currículum: te pueden preguntar por cualquier línea, y quedarte en blanco con algo que tú mismo has escrito da muy mala impresión.
3. Prepara tus historias con el método SITUACIÓN–TAREA–ACCIÓN–RESULTADO
Las mejores respuestas no son adjetivos ("soy responsable, trabajador, organizado"), sino ejemplos. Para contarlos bien, usa esta estructura en cuatro pasos:
- Situación: dónde estabas y qué pasaba. "En uno de los trabajos de clase éramos cuatro y a un mes de la entrega íbamos muy retrasados."
- Tarea: qué te tocaba resolver a ti. "Me ofrecí a coordinar el equipo."
- Acción: qué hiciste exactamente. "Repartimos las tareas en un tablero compartido y propuse una reunión corta cada lunes."
- Resultado: cómo acabó, con datos si los tienes. "Lo entregamos a tiempo y sacamos un 9."
Prepara cuatro o cinco historias así, sacadas de tus estudios, prácticas, trabajos de verano, voluntariados o proyectos personales. Con ellas podrás responder a casi cualquier pregunta sobre tus competencias.
4. Prepara tus preguntas
Casi todas las entrevistas terminan con un "¿tienes alguna pregunta?". Responder "no" es desaprovechar una oportunidad. Lleva dos o tres preparadas:
- ¿Cómo es un día normal en este puesto?
- ¿Qué esperáis de la persona que entre durante los primeros meses?
- ¿Cómo es la formación al incorporarse?
- ¿Quién sería mi responsable y cómo es el equipo?
- ¿Cuál es el siguiente paso en el proceso de selección?
5. Decide cómo irás el día antes
Comprueba la dirección y cuánto se tarda en llegar, y sal con margen para imprevistos. Llega unos diez minutos antes, no más: presentarte media hora antes también incomoda. Lleva un par de copias de tu currículum, aunque no te las pidan, y ropa adecuada al tipo de empresa: si dudas, mejor un punto más arreglado de lo que crees necesario.
Si la entrevista es por videollamada o grabada
- Prueba antes la conexión, la cámara, el micrófono y el programa que vais a usar.
- Busca un sitio tranquilo, con luz de frente y un fondo neutro.
- Mira a la cámara cuando hables, no a la pantalla: es lo que para el otro equivale a mirarle a los ojos.
- Silencia las notificaciones del ordenador y del móvil.
- Si es una entrevista grabada, sin nadie al otro lado, respondiendo a preguntas que aparecen en pantalla, practica antes con el móvil. Hablar solo a una cámara cuesta más de lo que parece.
Durante la entrevista
- Los primeros minutos cuentan. Saluda con naturalidad, mira a los ojos y sonríe. La primera impresión se forma muy rápido.
- Cuida tu lenguaje corporal. Espalda recta, manos a la vista, sin brazos cruzados. Asentir cuando te hablan transmite que escuchas.
- Responde con razones, no con monosílabos. Pero sin irte por las ramas: dos minutos por respuesta suele ser suficiente.
- Sé sincero. Si no sabes algo, dilo y explica cómo lo aprenderías. Una mentira descubierta te descarta al instante.
- No critiques a nadie. Ni a antiguos jefes, ni a profesores, ni a otras empresas. Quien escucha piensa que algún día hablarás así de ellos.
- Tómate un segundo antes de responder. Pensar antes de hablar no es un fallo, es una virtud.
- El móvil, apagado y guardado. No en silencio sobre la mesa: apagado y en la mochila.
Las preguntas que casi seguro te harán (y cómo responderlas)
"Háblame de ti"
No es una invitación a contar tu vida. Resume en un minuto y medio quién eres profesionalmente: qué has estudiado, qué experiencia tienes (prácticas, proyectos, voluntariados) y por qué te interesa este puesto. Termina conectando contigo con la oferta.
"¿Por qué quieres trabajar aquí?"
Aquí se nota quién ha investigado la empresa y quién no. Menciona algo concreto: un proyecto, sus valores, su forma de trabajar, y relaciónalo con lo que tú buscas.
"¿Cuáles son tus puntos fuertes?"
Elige dos o tres relacionados con el puesto y demuéstralos con una de tus historias. Un ejemplo vale más que diez adjetivos.
"¿Y tu mayor punto débil?"
Evita los tópicos disfrazados como "soy demasiado perfeccionista". Elige un punto débil real, que no sea imprescindible para el puesto, y explica qué estás haciendo para mejorarlo: "Me cuesta hablar en público, así que este año me apunté a un club de debate y ya he hecho tres presentaciones."
"Cuéntame una situación difícil y cómo la resolviste."
El momento perfecto para usar una de tus historias de cuatro pasos. Céntrate en lo que hiciste tú, no en lo que hizo el grupo.
"¿Cómo trabajas en equipo? ¿Has tenido algún conflicto?"
No digas que nunca has tenido un conflicto: no es creíble. Cuenta uno pequeño y explica cómo lo gestionaste escuchando y buscando una solución.
"No tienes experiencia. ¿Qué nos puedes aportar?"
No te disculpes. Habla de lo que sí tienes: formación reciente y actualizada, ganas de aprender, habilidades que has demostrado en prácticas, proyectos o voluntariados, y disponibilidad para formarte.
"¿Dónde te ves dentro de cinco años?"
No quieren una respuesta exacta, sino saber si tienes objetivos y si encajan con lo que la empresa puede ofrecerte. Habla de crecer, aprender y asumir más responsabilidades en ese campo.
"¿Por qué deberíamos elegirte a ti?"
Resume en tres frases lo que te hace encajar: lo que sabes, lo que has demostrado y por qué quieres ese puesto concreto.
"¿Cuáles son tus expectativas salariales?"
Lo explicamos en el siguiente apartado.
Hablar de dinero no es de mala educación
Durante años se aconsejó no hablar de salario en una entrevista para no parecer interesado. Hoy es una conversación normal y legítima.
Además, la Unión Europea aprobó en 2023 una directiva de transparencia salarial que obliga a las empresas a informar del salario o de la horquilla salarial del puesto antes de la entrevista, y que prohíbe preguntar a los candidatos cuánto cobraban en su trabajo anterior. España tenía de plazo hasta junio de 2026 para adaptarla a su legislación y todavía no lo ha completado, pero muchas empresas ya la aplican.
Cómo prepararte:
- Infórmate antes. Consulta el convenio colectivo del sector, los portales de empleo y las encuestas salariales para saber qué se paga por un puesto similar en tu ciudad.
- Da una horquilla, no una cifra. Una horquilla realista, basada en lo que has investigado, te da margen para negociar.
- Si no te lo han dicho, puedes preguntarlo tú. Hazlo con naturalidad, mejor hacia el final: "¿Qué horquilla salarial tenéis prevista para este puesto?"
- Recuerda el mínimo legal. En 2026, ningún contrato a jornada completa puede pagar menos de 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas.
Preguntas que no deberían hacerte
Hay preguntas que una empresa no debería hacer en una entrevista porque pueden servir para discriminar. En España, la Ley protege a los candidatos frente a la discriminación en el acceso al empleo.
Preguntas que no deberían hacerte:
- Si estás embarazada o si piensas tener hijos.
- Tu estado civil o si tienes pareja.
- Tu religión, tu ideología o si estás afiliado a un sindicato.
- Tu orientación sexual o tu identidad de género.
- Tu salud o si tienes alguna discapacidad, salvo lo estrictamente relacionado con las funciones del puesto.
- Tu origen o el de tu familia.
¿Qué hacer si te las hacen? No estás obligado a responder. Puedes reconducir con tranquilidad: "Prefiero centrarme en mi experiencia y en lo que puedo aportar al puesto." Y ten en cuenta que una empresa que pregunta estas cosas te está dando información valiosa sobre cómo trata a su gente.
Lo que te descarta
- Llegar tarde sin avisar.
- No saber nada de la empresa.
- Criticar a antiguos jefes, compañeros o profesores.
- Responder con monosílabos o, al contrario, no dejar hablar al entrevistador.
- Mentir o exagerar tu currículum.
- Mostrar desinterés, o dar la impresión de que te da igual este puesto que cualquier otro.
- Mirar el móvil.
- No aceptar una crítica o ponerte a la defensiva.
Después de la entrevista
- Envía un correo de agradecimiento al día siguiente. Breve, mencionando algo concreto de la conversación. Tienes una plantilla en nuestra guía para buscar tu primer empleo.
- Apunta lo que te preguntaron. Y cómo respondiste. Te servirá para la próxima entrevista.
- Si no sabes nada en dos o tres semanas, escribe un mensaje breve preguntando por el estado del proceso.
- Si te descartan, pide que te digan en qué puedes mejorar. No siempre responden, pero cuando lo hacen, esa información vale oro.
Y recuerda que cada entrevista es un entrenamiento. Nadie hace la mejor entrevista de su vida la primera vez.
Lista de comprobación para el día antes
- He investigado la empresa y sé qué hace.
- He releído la oferta y mi currículum.
- Tengo preparadas cuatro o cinco historias con el método de los cuatro pasos.
- Sé cómo responder a "háblame de ti" en minuto y medio.
- Llevo dos o tres preguntas para el entrevistador.
- Sé qué horquilla salarial es razonable para el puesto.
- Sé cómo llegar y a qué hora tengo que salir (o he probado la conexión, si es online).
- Tengo la ropa preparada y dos copias del currículum.
- Voy a dormir bien esta noche.
Si los nervios te juegan malas pasadas, te ayudarán los trucos de nuestra guía para superar el pánico a los exámenes: una entrevista, al fin y al cabo, es un examen.
Y si en el proceso hay pruebas escritas, repasa cómo superar los tests psicotécnicos.
Para orientadores y profesores: simulacro de entrevista en clase
Practicar una entrevista antes de la primera real reduce mucho los nervios y mejora el resultado. Esta actividad que se puede hacer en una sesión de 50 minutos y es muy útil para estudiantes de 2º de Bachillerato, último curso de FP y de cualquier año de universidad.
Preparación (10 minutos). Cada estudiante elige una oferta de empleo o de prácticas real que le interese y prepara dos historias con el método de los cuatro pasos. Puedes compartirles esta guía como lectura previa.
Simulacro (30 minutos). Se forman grupos de tres con tres papeles que van rotando cada diez minutos:
- Candidato: responde a la entrevista.
- Entrevistador: hace cinco preguntas del apartado "Las preguntas que casi seguro te harán", adaptadas a la oferta.
- Observador: toma notas con estas cuatro preguntas: ¿Ha dado ejemplos concretos o solo adjetivos? ¿Ha demostrado interés por la empresa? ¿Su lenguaje corporal transmitía seguridad? ¿Ha hecho alguna pregunta al final?
Puesta en común (10 minutos). Cada observador comparte una cosa que el candidato hizo bien y una que podría mejorar.
Termina con una ronda general: ¿qué pregunta fue la más difícil y cómo se podría responder mejor?
Si quieres profundizar en las habilidades que más valoran las empresas en los jóvenes, puedes complementar la actividad con nuestra noticia sobre las habilidades personales de los universitarios y con la guía para desarrollar la inteligencia emocional.
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