¿Cómo buscar el primer empleo? Consejos para universitarios
Buscar tu primer empleo sin experiencia puede parecer una misión imposible: te piden experiencia para trabajar y necesitas trabajar para tener experiencia. Pero hay una forma de romper este círculo.
En Y Ahora Qué, te explicamos, paso a paso, cómo prepararte, dónde buscar, qué derechos tienes y cómo superar un proceso de selección.
¡Guárdala: te servirá más de una vez!
Primero, una buena noticia. Según la última encuesta de inserción laboral de AQU Catalunya, la vía más habitual para conseguir el primer trabajo tras la universidad ya no son los contactos familiares, sino la iniciativa propia, seguida de las prácticas durante los estudios. Es decir: lo que haces tú cuenta más que a quién conoces.
Tienes más detalles en nuestra noticia sobre cómo acceden los jóvenes a su primer empleo.
Paso 1. Antes de buscar, responde a tres preguntas
El error más común es lanzarse a enviar currículums a todo lo que se mueve. Una búsqueda masiva y sin rumbo suele dar pocos resultados y mucha frustración. Como resumía un responsable de selección de la consultora Hays, las empresas no buscan a alguien que "quiera trabajar", sino a alguien que quiera trabajar para ellas.
Para eso tienes que saber qué buscas. Empieza por aquí:
- ¿Qué quiero? ¿Prefieres trabajar con personas o en tareas técnicas? ¿En equipo o por tu cuenta? ¿Te va la acción o el despacho? ¿El mundo de la empresa o la investigación? Si no lo tienes claro, las prácticas son la mejor forma de descubrirlo: en pocos meses sabrás si algo te gusta, si se te da bien y, de paso, harás contactos.
- ¿Qué puedo? ¿Cuáles son tus puntos fuertes y débiles? ¿Eres creativo, analítico, organizado, sociable, constante? Pregunta a profesores, compañeros o a quien te haya supervisado alguna vez. Muchas universidades ofrecen gratis tests de orientación profesional en su servicio de empleo.
- ¿Qué sé? Haz inventario de todo: tu carrera, idiomas, herramientas informáticas, voluntariados, trabajos de verano, proyectos personales, un canal, una web, un club que organizaste... Todo cuenta más de lo que crees.
Con esas tres respuestas tendrás un dibujo claro de lo que buscas. Y te será mucho más fácil elegir a qué ofertas presentarte y cómo presentarte.
Paso 2. Prepara tu kit de búsqueda
- Un currículum de una página. Claro, sin adornos innecesarios y con lo más relevante arriba. Si no tienes experiencia laboral, destaca tu formación, las prácticas, los proyectos y los idiomas.
- Adaptado a cada oferta. No envíes el mismo currículum a todas. Lee bien la oferta y usa sus mismas palabras clave: muchas empresas usan programas que filtran los currículums de forma automática antes de que los lea una persona.
- Un perfil de LinkedIn cuidado. Con foto profesional, un titular que diga qué buscas ("Graduada en Biología buscando prácticas en laboratorio clínico") y la misma información que tu currículum.
- Pruebas de lo que sabes hacer. Según tu campo, un portfolio, un repositorio de código, un blog o trabajos de clase de los que estés orgulloso. Enseñar vale más que contar.
- Una carta o mensaje breve. Tres párrafos: por qué esa empresa, qué puedes aportar y qué te gustaría hacer allí.
La inteligencia artificial puede ayudarte a revisar la redacción o a detectar errores, pero no le dejes escribir por ti. Los reclutadores reconocen enseguida los textos genéricos, y en la entrevista tendrás que defender cada línea.
Paso 3. Dónde buscar
- El servicio de empleo y prácticas de tu universidad. Es el recurso más desaprovechado. Tiene bolsa de empleo, ofertas de prácticas en exclusiva, orientación gratuita, talleres de currículum y entrevista, y organiza ferias de empleo donde puedes hablar directamente con las empresas.
- Las prácticas extracurriculares. Además de las prácticas obligatorias de tu carrera, puedes hacer otras voluntarias mientras estudias. Son una de las mejores puertas de entrada: muchas empresas contratan después a sus estudiantes en prácticas.
- Portales de empleo. InfoJobs, LinkedIn, Indeed y los portales especializados de tu sector. Activa alertas con filtros concretos para no perderte nada.
- Las webs de las empresas que te interesan. Muchas publican sus ofertas y programas para recién titulados solo en su propia web.
- Los servicios públicos de empleo. Inscríbete en el de tu comunidad y en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil si tienes entre 16 y 29 años y no estás trabajando ni estudiando: da acceso a formación, programas de empleo y contratos con ayudas para las empresas.
- Tu red de contactos. Profesores, antiguos compañeros, tutores de prácticas, asociaciones de antiguos alumnos, charlas y congresos del sector. No se trata de pedir trabajo, sino de dar a conocer qué buscas. Muchas ofertas se cubren antes de publicarse.
- La candidatura espontánea. Si hay una empresa donde te encantaría trabajar, escríbeles aunque no tengan ofertas abiertas. Un mensaje bien dirigido, a la persona adecuada, funciona más veces de lo que parece.
Paso 4. Conoce tus derechos (y detecta abusos)
Muchos jóvenes aceptan condiciones ilegales por desconocimiento. Esto es lo que tienes que saber:
- Las prácticas son formación, no trabajo. Siempre deben ir ligadas a unos estudios, con un convenio entre la empresa y tu centro y con un tutor que te forme. Desde enero de 2024, además, todas las prácticas cotizan a la Seguridad Social, también las no remuneradas. Si te piden hacer "prácticas" sin estar estudiando, o cubrir el puesto de un trabajador, no son prácticas.
- El Estatuto del Becario está en camino. El Gobierno aprobó en marzo de 2026 el proyecto de ley que regulará las prácticas no laborales para acabar con los falsos becarios, pero todavía está en tramitación en el Congreso y no ha entrado en vigor.
- El contrato para la obtención de práctica profesional. Si ya has terminado, las empresas pueden contratarte con este contrato durante los tres años siguientes a obtener tu título (cinco si tienes discapacidad). Dura entre seis meses y un año, es un contrato de trabajo con todos sus derechos y el sueldo es el que marca el convenio para ese puesto.
- Nadie puede pagarte menos del salario mínimo. En 2026 es de 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas a jornada completa, o la parte proporcional si trabajas menos horas.
Señales de alarma: desconfía si una oferta...
- Te pide pagar algo para acceder al puesto: un curso obligatorio, material o una "cuota de inscripción".
- Te pide tus datos bancarios o una copia del DNI antes de haber hecho ninguna entrevista.
- Promete mucho dinero por muy poco trabajo o sin experiencia.
- Te propone trabajar "a prueba" unos días sin contrato ni alta en la Seguridad Social.
- Solo te contactan por WhatsApp o Telegram y no puedes comprobar que la empresa existe.
Paso 5. Supera el proceso de selección
En la selección de jóvenes sin experiencia, las empresas miran dos cosas.
- La primera es tu perfil "duro": la titulación, los idiomas, los conocimientos. Es lo que les sirve para hacer el primer filtro con tu currículum.
-
La segunda es tu perfil "blando": cómo te comunicas, cómo trabajas en equipo, cómo reaccionas ante un problema. Y en los candidatos sin experiencia, suele ser lo que decide.
Si quieres saber qué valoran más las empresas, lo contamos en esta noticia sobre las habilidades personales, y en cómo desarrollar tu inteligencia emocional tienes trucos para entrenarlas.
Por el camino puedes encontrarte con varias pruebas:
- Tests psicotécnicos y de personalidad. Se practican: te contamos cómo superarlos con éxito.
- Dinámicas de grupo. No gana quien más habla, sino quien escucha, aporta ideas y ayuda al grupo a llegar a una solución.
- Entrevistas por videollamada o grabadas. Cada vez más frecuentes en la primera fase. Prueba antes la cámara y el sonido, busca un fondo neutro y mira a la cámara, no a la pantalla.
- La entrevista personal. Prepárala como un examen, porque lo es. Tienes una guía completa en nuestro artículo sobre la entrevista de trabajo.
Tres claves para la entrevista:
- Responde con ejemplos, no con adjetivos. En vez de decir "soy muy organizado", cuenta una situación concreta: qué pasó, qué hiciste tú y qué resultado conseguiste. Prepara cuatro o cinco historias así antes de la entrevista, sacadas de tus estudios, prácticas, trabajos o voluntariados.
- Lleva preguntas preparadas. Por ejemplo: "¿Cómo sería un día normal en este puesto?", "¿Qué esperáis de la persona que entre en los primeros meses?" o "¿Cómo es la formación al empezar?". Las preguntas que haces dicen mucho de tu interés.
- Cuida la logística. Comprueba el día antes cómo llegar y cuánto se tarda. Llegar tarde por no saber dónde estaba la oficina es uno de los errores más frecuentes, y de los más evitables.
Después de la entrevista, haz seguimiento. Un correo breve al día siguiente demuestra interés, algo que las empresas valoran mucho en un candidato joven. Puedes usar esta plantilla:
Asunto: Gracias por la entrevista –
Hola, :
Muchas gracias por el tiempo que me dedicaste ayer. Me gustó especialmente conocer [algo concreto que se habló en la entrevista], y la conversación ha confirmado mis ganas de formar parte del equipo. Quedo a tu disposición para cualquier cosa que necesites.
Un saludo,
[Tu nombre]
Si pasadas dos o tres semanas no sabes nada, puedes enviar otro mensaje breve preguntando por el estado del proceso.
Y si te descartan, pide amablemente que te digan en qué puedes mejorar: no siempre responden, pero cuando lo hacen, es oro.
Para las familias: cómo ayudar sin agobiar
- Acompaña, no dirijas. La búsqueda es suya. Ayuda preguntando qué necesita, no diciéndole qué tiene que hacer.
- Abre tu red de contactos. Presentarle a alguien que trabaje en su sector para una charla informal puede ser muy valioso. Conseguirle el puesto, no.
- Ayuda a practicar. Hacer de entrevistador en casa, revisar el currículum o comprobar que una oferta es fiable son ayudas muy útiles.
- Respeta los tiempos. Encontrar el primer empleo puede llevar meses, y los "no" forman parte del proceso. Lo que más necesita es confianza, no presión.
- No vayas a la entrevista. Ni esperes en la puerta. Las empresas se dan cuenta, y no le hace ningún favor.
Tu plan de 30 días
- Semana 1. Responde a las tres preguntas (qué quiero, qué puedo, qué sé) y haz una lista de diez empresas o sectores que te interesen.
- Semana 2. Prepara tu currículum y tu perfil de LinkedIn, e inscríbete en el servicio de empleo de tu universidad y en el servicio público de empleo de tu comunidad.
- Semana 3. Activa alertas en los portales de empleo, preséntate a las primeras ofertas con candidaturas adaptadas y escribe a dos o tres contactos para una charla informal.
- Semana 4. Prepara tus cuatro o cinco historias para la entrevista, practica en voz alta y haz balance: ¿qué funciona y qué tienes que cambiar?
Buscar trabajo es, en sí mismo, un trabajo. Pero cada currículum que adaptas, cada entrevista que haces y cada "no" que recibes te acerca un poco más al sí.
Y si mientras tanto dudas entre seguir estudiando o lanzarte al mercado laboral, te puede ayudar nuestro artículo sobre si estudiar un posgrado es una ventaja o una desventaja.
Comentarios (0)